DARLE LA ESPALDA A LA SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL, ES DARLE LA ESPALDA A NUESTRA SUPERVIVENCIA. ¿CÓMO REVERTIR EL PROCESO COMO INDIVIDUOS Y EMPRESAS?

 Si la sostenibilidad busca que la satisfacción de las necesidades presentes no comprometa las necesidades futuras de las próximas generaciones, la sostenibilidad ambiental se enfoca en los recursos necesarios para la satisfacción de esas necesidades, y en particular los recursos naturales.

Es decir, aquellos materiales producidos de forma natural por el planeta tierra, tanto renovables, como por ejemplo la madera, el aire, las plantas y animales, por mencionar algunos, como los no renovables como el agua (al menos no renovable de forma natural), vital para nuestra supervivencia y la del ecosistema, así como los metales. Algunos de estos recursos producen energía, como el petróleo, carbón, uranio, gas natural, de forma no renovable, y otros como el agua, el magma y el viento, lo hacen de manera renovable a través de ciclos como en el caso del agua y el clima que involucra varios recursos, entre ellos el agua y el aire presente en la atmosfera y la temperatura proveniente del sol y los volcanes. La transformación y uso de estos recursos, por parte del hombre, buscan la generación de bienestar, y así, a su vez, la sostenibilidad ambiental intenta gestionar dichos recursos y transformaciones de tal manera que se pueda garantizar que en ese proceso se preserve la calidad y cantidad de éstos y que su impacto y el de sus subproductos no afecte el balance presente o futuro del medio ambiente.

¿ Cuál es el problema entonces?

básicamente, la valoración y priorización que cada individuo, o grupo de estos, les da a los recursos naturales que muchas veces, y en escala cada vez mayor, va en contra de la sostenibilidad ambiental, que en otras palabras significa que va en contra de nuestra supervivencia. Dar valor al recurso como una materia prima, la convierte en un bien, en una propiedad del quien la extrae y aprovecha muchas veces con fines simplemente económico en busca de aumentar la rentabilidad. ¿Malo?, no, solo si no se han tomado antes previsiones de enfoque hacia la sostenibilidad ambiental y social.

La relación es directa. El desarrollo sostenible exige que se mejore la calidad de la vida de todas las personas sin que se incremente la utilización de recursos naturales más allá de las posibilidades del planeta. En este sentido, resulta necesario formar e informar a los ciudadanos de su papel en este gran desafío. Eso buscamos con este artículo.

Hay esperanza. Las amenazas climáticas y la pandemia que estamos padeciendo en estos últimos años ha incrementado la preocupación de la sociedad por los temas medioambientales. 

Cada uno de nosotros se alimenta, se mueve y consume bienes y servicios, y hay algunas personas que lo hacen de forma poco responsable con el medio ambiente.

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El agua del Planeta es un recurso vital, no renovable y limitado- Trata bien el agua

Llevar un estilo de vida sostenible en nuestro día a día se puede lograr con pequeñas acciones, y es mucho más sencillo de lo que pensamos.

 

Consumir agua de forma responsable, reducir el desperdicio de comida, apostar por la eficiencia energética en nuestros hogares, reciclar adecuadamente, evitar plásticos de un solo uso, optar por una movilidad sostenible, son pequeños gestos diarios que repetimos una y otra vez. Practicarlos de forma sostenible garantiza un futuro mejor para el planeta y para nuestros descendientes.

El caso del agua, debemos ser consientes de valor que tiene, vivimos en una región de enorme potencial hídrico. De hecho, Colombia con apenas 0.9% del territorio mundial, posee 5% del recurso hídrico del mundo. Eso en una bendición y una enorme responsabilidad. Y podemos mejorar: Colombia es rica en agua, pero esa riqueza no llega a todos los colombianos. Aunque es uno de los nueve territorios del mundo con mayores recursos de agua, un tercio de su población urbana está afectada por estrés hídrico.

Todavía persisten deficiencias considerables en los servicios de agua: la cobertura del abastecimiento de agua gestionado de manera segura llegó al 73% a nivel nacional (el 40% en las zonas rurales) y la cobertura del saneamiento gestionado de manera segura a tan solo el 17%.

Sin inversiones considerables en obras de infraestructura hídrica existentes y nuevas y sin una revisión del marco institucional vigente, se seguirá desaprovechando el enorme potencial de capital hídrico de Colombia. Más específicamente, cualquier mejora significativa de la seguridad hídrica tendría un impacto directo en el desarrollo social, ambiental y económico del país.

A corto plazo, el reuso, reciclo, reducción y redistribución de aguas residuales, es un paso en el camino correcto, el camino a la sostenibilidad.

Así que, ¿Qué podemos hacer para revertir la tendencia y ser más sostenibles a nivel ambiental en los relacionando con el recurso hídrico y el ciclo del agua?

  • Sea consiente que el agua no tiene propiedad, su valor radica en el bienestar que genera a su usuario y su consumo y transformación debe hacerse garantizando que el próximo usuario disfrutara de la misma calidad y cantidad luego de ser aprovechada por usted.
  • Entienda que el agua es un recurso vital, no renovable y limitado. Solo el 0.5% del agua del planeta es dulce y disponible (es decir a nuestro alcance), no apta para ser consumida y necesita tratamiento para su consumo y disposición, de este 0,5%, solo el 10% se utiliza en consumo humano, el resto se usa la agricultura y la industria, y de este porcentaje menos de la mitad se trata adecuadamente, lo que significa que, dado que al agua se mueve en un ciclo constante estos contaminantes pronto estarán en nuestra fuente de agua.
  • Practique las 4 R´s: Reduzca el consumo de agua, recicle el agua, reuse y redistribuya.
  • Exija a sus proveedores prácticas sostenibles y beneficie a aquellos que promueven políticas ambientales sostenibles, así como sociales. De nada sirve que usted ahorre y conserve litros por día, si su proveedor consume miles de metros cúbicos de agua, dejando campesinos y comunidades sin agua, para luego verter aguas residuales sin tratar solo por el ahorro asociado a cánones de uso de recursos y tratamientos adecuados.

 

Recuerde, el agua no es propiedad de nadie, usted solo la utiliza para su beneficio de forma temporal y a manera de préstamo, debemos entender que esa gota no te pertenece, es del siguiente ser vivo a partir de hoy y en adelante.

 

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